Salario mínimo: un debate cada vez menos técnico

Para 2018, el ajuste del salario mínimo después de descontar la inflación de 2017 fue de 1,81%, lo que contrasta con la productividad que se ubicó en -0,2% para el año pasado. Ahora bien, la productividad promedio de los últimos 10 años fue -0,15%, mientras el crecimiento real del salario mínimo fue 1,29%. De esta forma, es evidente que la productividad ha dejado de ser un factor importante en el ajuste del salario mínimo y, por lo tanto, este último ha dejado de reflejar la productividad de los trabajadores que lo reciben, lo cual se traduce en grandes dificultades para la generación de empleo y la disminución de la informalidad.